El sábado también descansa: cómo bajar el ritmo sin culpa
Es sábado por la mañana. No suena la alarma. Y sin embargo ahí está, antes del primer café: esa punzada rara en el pecho. «Debería aprovechar el día.» «Hay mil cosas pendientes.» «Qué flojera la mía.» Te lo digo como lo he visto mil veces: descansar se nos volvió algo que hay que merecerse. Como...




